Madrid, 23.10.2015

Cómo conducir de noche correctamente sin que el cambio de hora te desvele en el intento

Con la oscuridad la percepción de los objetos se reduce y conviene aumentar la distancia de seguridad con el vehículo que circula por delante

La entrada del horario de invierno en la madrugada del próximo domingo supone disfrutar de menos horas de luz durante los próximos meses y, por tanto, hay más posibilidades de que la noche caiga justo cuando estamos al volante. Para que la conducción nocturna y los riesgos que conlleva no desanimen a coger el coche incluso a los conductores más experimentados, la plataforma internacional AutoScout24 ofrece una serie de consejos.

Mantén las distancias por la noche

Con la oscuridad, la percepción de los objetos se reduce notablemente por lo que la distancia de seguridad entre vehículos debe aumentar respecto a la conducción diurna. Ya que no es posible medir en metros, sí es posible hacerlo en segundos. Dejar más de tres segundos con respecto al coche de delante es bueno para evitar en caso de una brusca frenada un posible choque.

La vista, a prueba con la oscuridad

Para los ojos, conducir de día y de noche es diferente. Si el conductor detecta pérdida de visión o alteraciones durante la conducción nocturna, la visita al oftalmólogo es obligada. La seguridad del conductor, acompañantes y otros usuarios de la vía está en juego. Además, si se utilizan gafas para conducir, los cristales deben estar totalmente limpios sin mota alguna de polvo. Aunque esto pueda parecer una obviedad, nunca hay que confiarse.

A vueltas con las luces

¿Sabe el conductor realmente cómo utilizar las luces cortas y largas? Conocer cuando conectar una u otra es fundamental, pues un mal uso puede perjudicar a otros conductores. Si se conduce por una carretera secundaria conviene utilizar las largas, aunque en el momento de adelantar hay que cambiar a las luces de cruce para evitar posibles deslumbramientos. También es aconsejable llevar las luces a la altura correcta para no cegar a otros usuarios de la vía.

Asimismo, los deslumbramientos traseros a través de los retrovisores son tan habituales como molestos. Como no es posible pedir al conductor del vehículo precedente que modere la intensidad o la altura de los faros, es mejor regular los espejos del coche para hacer más llevadera esta situación.

En el interior, mejor a oscuras

Si se conduce de noche, hay una luz que sobra y que es conveniente no utilizar: la del interior del habitáculo. Si se viaja con las luces interiores encendidas, se reduce la visión exterior ya que el ojo se acostumbra a un grado de luz completamente diferente al que hay fuera, provocando que la distancia de visión se reduzca. También es aconsejable reducir la intensidad de iluminación del cuadro de instrumentos del salpicadero. Si está oscuro fuera, mejor así también dentro.

Aumentar las paradas

Ya sea por gusto, por necesidad o por evitar atascos, hay conductores que prefieren viajar de noche. Sin embargo, circular a estas horas puede resultar monótono, al mismo tiempo que son horas en las que lo habitual es que uno esté durmiendo. Para evitar la somnolencia o la pérdida de concentración, lo deseable es aumentar las paradas durante el trayecto y tomarse un café o una bebida estimulante. Incluso, si es necesario, una cabezada de 20 minutos puede evitar que se cierren los ojos cuando no deben.

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